mer

El costo humano de la corrupción

Alertas sísmicas robadas habrían evitado muertes en Juchitán.


Miles de alertas sísmicas se quedaron guardadas en bodegas o en su mayoría fueron robadas. El titular de la Coordinación Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) de la Secretaría de Gobernación, Carlos Valdés González, reconoció que lo que se ha hecho con estos aparatos ha sido una “barbaridad”.

Ya que miles de aparatos de alerta sísmica en buena parte fueron robados y otros embodegados, mientras que solamente unos cuantos supuestamente están funcionando.

El gobierno federal compró 88 mil radio-alarmas que en vez de ser distribuidos fueron embodegados y después robados, pues hasta en Mercado Libre eran vendidos entre tres y cuatro mil pesos, según documenta Animal Político.

En Michoacán, el gobierno dijo que desconoce el destino de los 200 radios de alerta sísmica que les envió el gobierno federal en 2012, y aseguraron que “la ley no las obliga” a contar con esa información, a pesar de que la legislación dice lo contrario.

En Oaxaca, según información de la Coordinación Estatal de Protección Civil del estado, 60 % de los radios de alarma sísmica nunca fueron distribuidos y llevan más de cinco años guardados en bodegas. Aunado a ello, a finales de agosto de 2017, el portal NVINoticias.com, dio a conocer que el sistema de alerta sísmica dejó de operar en Oaxaca, desde enero pasado, por adeudos del gobierno con el proveedor.

Los 2 mil 546 aparatos restantes, por si fuera poco, solo se distribuyeron en los municipios de la región de los valles centrales del estado. Por ello, Juchitán – donde murió el mayor número de víctimas por el sismo del 7 de septiembre– no tenía ni una alerta.

 

Por: Luz del Alba Belasko.