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Discriminación delictiva

Mujeres en situación penal no gozan de igualdad.


 

Doce mil mujeres viven en reclusión en México y la mayoría tienen poca o nula educación. Además, son responsables del cuidado de hijos, hijas y familiares.

Actualmente, los y las jueces dan penas más severas a las mujeres que a los hombres, sin tomar en cuenta que los y las dependientes se quedan al cuidado de otros familiares, en el mejor de los casos. Aunado a esto, las mujeres sufren el abandono de familia y pareja al ser encarceladas.

La mayoría de las mujeres que cometen delitos contra la salud, lo hacen en tareas de bajo nivel en los esquemas delictivos, para enfrentar la pobreza y muchas veces por imposición de sus parejas o familia.

El rechazo se suma a la violencia que viven las mujeres que utilizan drogas, con enfermedades de transmisión sexual, y otras consecuencias de los delitos cometidos bajo la influencia de las drogas, como las violaciones y la prostitución.

El Inmujeres propone reformar la política sobre drogas y adoptar un enfoque realista basado en evidencias, con un abordaje diferente en materia de salud pública, que favorezca el tratamiento en lugar del encarcelamiento, la protección de los derechos humanos y la adopción de estrategias más amplias que permitan abordar la violencia y el estigma relacionado con su uso.

 

 

Por: Luz del Alba Belasko.