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Desmitificando a los Niños Héroes

¿Eran niños? ¿Estaban castigados? ¿Juan Escutia se envolvió en la Bandera?


 

La heroica y patriótica historia sobre Los Niños Héroes -que a todos los mexicanos, especialmente a quienes nacimos de la mitad del siglo XX para acá, nos han inculcado desde pequeños- está llena de hechos que no han podido sostenerse documentalmente, lo que nos hace darnos cuenta de que en realidad hemos vivido engañados todo este tiempo.

Gracias a la investigación documental de cientos de historiadores se nos ha permitido conocer más acerca de este hecho histórico, que forma parte de las distintas conmemoraciones de este Mes Patrio.

Por ello hemos reunido las 10 afirmaciones que el escritor Francisco Martín Moreno, en su libro “100 mitos de la historia de México”, sostiene sobre la histórica Batalla de Chapultepec y que desmitifican a los nombrados “Niños Héroes”:

1) Durante la Intervención estadounidense, el 13 de septiembre de 1847, el Castillo de Chapultepec era la sede del Colegio Militar, por lo tanto, no había sólo 6 cadetes, sino unos 50, apoyados de unos 1,200 efectivos, tanto del Ejército mexicano como del Batallón de San Blas.

2) No todos los “Niños Héroes” eran cadetes y, si lo fueron, no estaban bajo “arresto”. Por ejemplo, Juan de la Barrera era oficial de Ingenieros y Juan Escutia eran integrante del Batallón de San Blas.

3) Sus muertes, en más de un caso, ocurrieron de maneras muy diferentes a las que se narran en los libros de texto:

– Juan de la Barrera cayó mientras defendía una trinchera.

– Vicente Suárez enfrentó a los atacantes como centinela y falleció luego de marcarles el alto.

– Agustín Melgar estaba parapetado detrás de unos colchones y fue herido gravemente (murió días más tarde).

– Fernando Montes de Oca y Francisco Márquez fueron cazados a tiros cuando trataban de hacerse fuertes en el jardín botánico.

– Juan Escutia trató de escapar con los cadetes y murió al ser alcanzado por la metralla mientras descendía por la pared de la fortaleza.

4) Estos mártires no eran precisamente niños, sino adolescentes y jóvenes. Juan Escutia tenía 20 años; Juan de la Barrera, 19; Agustín Melgar, casi 18; Femando Montes de Oca, 18; Vicente Suárez, 14 y Francisco Márquez, unos meses menos.

5) La hazaña de Juan Escutia defendiendo el Lábaro Patrio, envolviéndose en él y lanzándose al vacío, carece de sustento histórico, ya que ningún cadáver con esas características fue encontrado en las faldas del Cerro del Chapulín.

6) Quien sí fue encontrado muerto con la Enseña Patria ensangrentada y enredada en su cuerpo fue Margarito Zuazo, cuyo nombre pasó desapercibido.

7) Aun así, esto no evitó que los invasores tomaran la Bandera y la llevaran a su país como trofeo de guerra. Fue hasta la administración de López Portillo que fue devuelta.

8) Los restos óseos que descansan en el monumento “Altar de la Patria” bien podrían ser de otras personas, ya que en los dictámenes se afirmó que se encontraron seis osamentas, (que podría ser o no de alguno de los jóvenes), una perteneciente a un adulto mayor de 18 años y otras cinco a menores de 14 años.

9) Una de las razones por las que se cometió este entierro “fraudulento” podría consistir en las prisas que el gobierno de Miguel Alemán tenía para resolver el clima de hostilidad luego de la visita del presidente estadounidense Truman en 1947.

10) En aquella ocasión, el jefe de la Casa Blanca hizo saber que: “Un siglo de rencores se borra con un minuto de silencio”. La respuesta de los cadetes del Colegio Militar no pudo ser más airada ni justificada. Retiraron la ofrenda floral depositada por Truman y la tiraron de mala manera a las puertas de la embajada de los Estados Unidos.

Luego de las batallas de Churubusco, del Molino del Rey y de Chapultepec; con el ejército mexicano rendido, Estados Unidos ondeó el estandarte de las barras y las estrellas el 20 de septiembre en el Palacio Nacional.

Pero, aunque la “verdad histórica” ha ocultado y omitido muchos detalles de la Batalla de Chapultepec, de otras más, lo cierto es que el homenaje para quienes se sacrificaron ese día, debe permanecer en la memoria colectiva, y evitar así que esa imagen del México derrotado de 1847 vuelva a resurgir.

 

Por: Nicolás García.