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Boleto para la guerra

La expulsión del embajador norcoreano en México.


La decisión de la cancillería mexicana de ser la primera nación en expulsar a su embajador de Corea del Norte deja muchas preguntas difíciles de explicar.

Cómo se puede declarar a un embajador persona non grata y expulsarlo, sin que se califique ese hecho como una agresión que trastoca las relaciones con aquella nación, imponiéndole un ultimátum de 72 horas para que abandone México.

¿Acaso nos creemos eso de que es una “expulsión amigable”?; ¿Esperamos que Kim Jong-un se quede con los brazos cruzados frente al desafío de México?; ¿Cuál es la urgencia de que México compre boleto gratuito en un conflicto centrado entre Corea del Norte, Corea del Sur, Estados Unidos, Japón y China?; ¿acaso el demente dictador norcoreano se metió con México, insultó a los mexicanos o dijo que nos iba a declarar la guerra?

Aunque el canciller Luis Videgaray advierte que las conductas de Corea del Norte “son violatorias a las resoluciones del Consejo de Seguridad” y de su demencial estrategia nuclear, también es cierto que la amenaza nuclear norcoreana es para todo el planeta. Sin embargo, esta condenatorias tendría que aplicarse también a otros embajadores desde Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Inglaterra, India o Pakistán, que poseen ojivas nucleares.

Asumimos que fue decisión sin precedentes en la diplomacia mexicana. Ahora, el mismo Videgaray es quien sale a aclarar que “no hemos roto relaciones diplomáticas con Corea del Norte”.

Ojalá que la decisión se haya asumido considerando el interés nacional y no por las exigencias de un vecino que está tan demente como el amenazante dictador norcoreano al que ya México expulso a su embajador.

 

Por: Luz del Alba Belasko.