PINTURA

¿Es eso un smartphone?

Una inocente pintura desata el escándalo en la era del Internet.


Una pintura hecha hace casi 80 años hizo que muchos en pleno agosto de 2017 perdieran la cabeza, sobre todo, para aquellos con poca imaginación que no pueden concebir el hecho de que existan objetos rectangulares del tamaño de tu mano que no sean smartphones.

Todo comenzó cuando Brian Anderson, redactor de la revista Vice, lanzó en su artículo una pregunta: “¿Todos vemos al hombre que sostiene un iPhone en esta pintura de 1937?” y el Internet contestó: “¡Sí! Claro que lo vemos”.

La pintura en cuestión es obra del artista Umberto Romano, titulada “Mr. Pynchon and the Settling of Springfield” (“El señor Pynchon y el establecimiento de Springfield”), basada en el encuentro que tuvieron dos tribus norteamericanas con los colonos ingleses durante la década de 1630 en Massachusetts.

En el lienzo se observa a un nativo americano sosteniendo un objeto rectangular sobre su mano. E inmediatamente esto llamó la atención.

“No está claro exactamente quién es este hombre, pero también podría estar sacando una selfie o repasando sus noticias. Parece mirar el dispositivo de mano de tal manera que hoy resulta demasiado familiar, como si acabara de leer un tweet malo o retroceder de una notificación push de Trump relacionada con el Times”, afirma Anderson.

Sin embargo, no sucede nada de lo anterior, ya que el autor de la pintura murió en 1982, mucho antes de que el primer smartphone apareciera sobre la faz de la tierra.

Los colonos llegaron a tierras americanas cargados de un sinfín de objetos del viejo continente. Ese pequeño artículo puede ser cualquier cosa: un libro, un espejo, una lámina de metal o una tablilla de cerámica, y Umberto Romano ya no está aquí para aclarar tan ambigua imagen.

Aunque es lógico asumir que el hombre en la pintura está haciendo algo “cotidiano” para nosotros, pues estamos rodeados e identificados con todos estos avances tecnológicos, el quehacer digital, el internet, los gadgets y demás; también es lógico reconocer que no todo gira alrededor de viajeros en el tiempo, conspiraciones o profecías.

Así que relájense y recuerden el principio de Ockham: En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable.

 

Por: Nicolás Martínez.