cer

Adiós al paraíso

Ciudad de México ya no es inmune al narco.


La cosmopolita Ciudad de México, considerada oasis de tranquilidad frente a la violencia que golpea varias zonas del país, experimenta un histórico incremento del crimen que sus autoridades insisten en negar, pero que analistas exigen reconocer para combatir.

La megaurbe, donde viven más de 20 millones de personas sumando su zona metropolitana, presume de su vida cultural vibrante, su riqueza histórica y ser un bastión liberal con matrimonio igualitario y despenalización del aborto.

La intensa vida nocturna de barrios como Condesa, Roma o Polanco, con lujosos restaurantes, boutiques y bares de moda, llevó a medios internacionales como Vice a calificarla como “la nueva Berlín” o a encabezar en 2016 la lista de 52 lugares que visitar del New York Times.

Para sus residentes, agobiados en los 90 por la delincuencia común, su mayor virtud es ser ajenos a la violencia extrema que sacude a otras regiones del país golpeadas por el narcotráfico.

Pero cifras oficiales e inéditos hechos de violencia en las últimas semanas ensombrecen el panorama: “Es un problema que hemos visto en todo México desde hace muchos años (…) pero en Ciudad de México como que todo era Disneylandia”, dice a la AFP Santiago Roel, experto en seguridad y director de la organización Semáforo Delictivo.

“Es el mercado más grande del país, concentra el 21% de la población y es la zona con mayor ingreso económico. Sobre todo es un punto de venta”, explica Víctor Sánchez, de la ONG Causa en Común. Sánchez sostiene que grupos mermados en otros estados como la Familia Michoacana y pujantes como el Cártel Jalisco Nueva Generación tienen presencia en amplios sectores de la capital.

También ha detectado actividad de los Zetas, los Caballeros Templarios, los grupos de Sinaloa, el Golfo, Guerreros Unidos y Beltrán Leyva, además de los locales Unión Tepito y Tláhuac.

Para combatirlos, expertos proponen desde trabajo de inteligencia hasta legalizar las drogas, eliminando el mercado negro origen de la corrupción. Pero primero, urge reconocer el problema. “La idea de que no hay crimen organizado es querer tapar el sol con un dedo”.

 

Por: Jean Luis Arce.

Con información de: AFP.