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Sexismo en Silicon Valley: nuevo debate

Esta vez se trata del despido del ingeniero calificado de sexista.


 

El despido de un ingeniero de Google por haber justificado la poca presencia de mujeres en Silicon Valley ha hecho resurgir un debate en la industria tecnológica sobre sexismo, libertad de expresión y corrección política.

En un “manifiesto” publicado como un memorando interno en el gigante de internet, James Damore argumentó que las “diferencias biológicas” son un factor importante en el bajo porcentaje de mujeres en la industria de la tecnología.

En una comunicación interna filtrada y calificada de “sexista” por la prensa estadounidense, el ingeniero afirmó que “las opciones y las capacidades de hombres y mujeres divergen, en gran parte debido a causas biológicas, y estas diferencias pueden explicar por qué no hay una representación igual de mujeres (en posiciones) de liderazgo”.

La carta de 3.000 palabras reavivó el debate en curso sobre la existencia de una “cultura sexista y de acoso” en el conglomerado tecnológico de Silicon Valley, ampliamente dominado por los hombres.

Según el trabajador, las aptitudes naturales de los hombres les llevan a inclinarse a ser programadores en informática, mientras que las mujeres son más proclives “a los sentimientos y a la estética que a las ideas”, lo que las conduce a elegir carreras en los campos “social y artístico”.

De inmediato esa afirmación provocó protestas y acusaciones contra Damore de sexista, de perpetuar estereotipos y promover la discriminación.

Pero el despido posterior del ingeniero -de acuerdo con reportes de medios de comunicación y por un correo electrónico del propio Damore al sitio de extrema derecha Breitbart- generó una nueva indignación, esta vez de quienes acusan a Google de coartar el derecho a la libertad de expresión, casi sagrado en Estados Unidos.

La nueva controversia ocurre mientras Silicon Valley intenta capear la tormenta de acusaciones sobre acoso sexual y discriminación en compañías emblemáticas como Uber y en las firmas financieras que inyectan capital en el sector.

El despido de Damore lo convirtió automáticamente en un héroe de la extrema derecha y de aquellos que creen que la “corrección política” ha ido demasiado lejos.

Un 69% de los empleados de Google son hombres, según las cifras más recientes de la compañía, una proporción que se eleva a 80% en el campo de los empleos propiamente tecnológicos.

En 2016, solo 27% de los altos ejecutivos de Facebook eran mujeres. En Apple, cerca de 30% de todos los empleados son mujeres.

Roger Kay, que dirige la firma de consultoría en tecnología Endpoint Technologies Associates, dijo que el caso de Damore no se trata de libertad de expresión, y que Google tiene el derecho de tener empleados que apoyen los valores de la compañía.

“Su discurso (memorando) fue odioso, y tienen absolutamente todo el derecho de despedirlo si eso les permite defender los valores” de la empresa, confió Kay.

Pero algunos analistas dicen que no hay respuestas fáciles para las firmas tecnológicas que buscan promover una cultura de diversidad en el sitio de trabajo al mismo tiempo que lidia con facciones enfrentadas.

 

Con información de: AFP