CARAM

Caramelos envenenados.

Estos son los dulces que superan los niveles de concentración de plomo.


El plomo es un metal tóxico presente de forma natural en la corteza de la Tierra. Por su toxicidad, es considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como uno de los 10 elementos químicos de mayor preocupación: si bien cualquier individuo expuesto a este metal puede presentar daños en su salud, son mujeres embarazadas y niños particularmente vulnerables.

Presente en la vida diaria, el plomo se ha detectado en diversos productos de uso común: cosméticos, pigmentos, medicamentos, artículos de joyería, juguetes e incluso en el agua potable canalizada a través de tuberías de plomo, pero también en golosinas, cuyo consumo durante la infancia es común.

Un grupo de especialistas del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), en 2016, publicó en la revista Environmental Research la investigación Lead in candy consumed and blood lead levels of children living in Mexico City, en la que se reportaron las concentraciones de plomo de los dulces más consumidos por los niños.

Las concentraciones de plomo permitidas por la FDA es de ≥0.1ppm (partes por millón). Aunque las concentraciones de plomo encontradas en los dulces estaban en su mayoría por debajo del nivel permitido por la FDA, se detectaron altas concentraciones de plomo en el 4% de los caramelos y en 12% de las marcas analizadas.

El estudio analizó los resultados por sexo, edad, índice de masa corporal, educación de la madre del niño y la ocupación, el consumo de leche, la acción de chupar la envoltura del caramelo, el uso de la cerámica vidriada con plomo en la elaboración de los dulces, el comportamiento de la exposición del niño, el hecho de que viva cerca de un sitio de exposición al plomo y el uso de remedios caseros.

De acuerdo con el artículo, los dulces que tenían concentraciones de plomo por encima del límite son: Rockaleta Diablo (0.70 ppm), Tiramindo (0.37 ppm), Ricaleta Chamoy (0.19 ppm), Tutsi Pop (0.13 ppm) e Indy Marimbas (0.22 ppm).

La OMS señala que una vez dentro del cuerpo, el plomo se acumula y afecta a diversos sistemas del cuerpo: nervioso, hematológico, gastrointestinal, cardiovascular y renal. Los niños son más vulnerables a los efectos neurotóxicos del plomo; un nivel relativamente bajo de exposición puede causar daños neurológicos graves —y en algunos casos, irreversibles

 

Por: Redacción QuiéneSon


Con información de: Agencia Conacyt