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¿Por qué Sarahah es tan popular?

Cosas que debes saber acerca de esta nueva app.


 

Superando los 4 millones de descargas en el mes de julio en Estados Unidos, la aplicación de mensajería Sarahah está cobrando gran popularidad entre adolescentes y jóvenes en el país, ¿pero en qué radica su  popularidad? Aquí te lo contamos.

Su significado. El desarrollador Zain Alabdin Tawfiq, fue el creador de esta app. Su nombre significa “honestidad” en árabe. Según la descripción esta permite “ayudarte a descubrir tus fortalezas en áreas de mejora mediante la recepción de impresiones de empleados y amigos de una manera privada”.

El anonimato. Zain creó Sarahah como una red social de mensajería anónima. En sus inicios, fue una página web destinada para que los trabajadores de algún centro laboral pudieran hacer comentarios a sus jefes, sin temor a represalias o a ser criticados.

Su disponibilidad. Luego de ser un éxito en la web, se convirtió en aplicación la cual puede ser descargada para cualquier dispositivo iOS o Android manera gratuita.

Tú decides con quién compartir. Una vez que la bajas y te registras, generas un perfil personal que puedes compartir con quien tú quieras a través de un link.

Quien tenga el enlace puede dejarte un mensaje de manera anónima, sin importar si está o no registrado en la aplicación: cualquier persona puede opinar, pero para recibir comentarios sí es necesario contar con un perfil.

Su polémica. Si bien fue creada con una buena intención, lo cierto es que al llegar a los adolescentes puede ser un arma de doble filo, ya que recordemos, estos pueden ser un poco crueles.

Su uso ha derivado rápidamente en mensajes de acoso, insultos y amenazas; situaciones que alimentan el ciberbullying, la violencia, la intolerancia o incluso el odio.

Tawfiq ha asegurado que intentará buscar modos para que se desincentive el envío de mensajes ofensivos y no “constructivos” y la red de mensajería se convierta en un lugar en el que mensajes positivos y útiles puedan ser transmitidos con franqueza.

 

Por: Minerva García.