pitbul

Mi perro no es asesino

En México, aunque están prohibidas las peleas de perros, y recientemente se han endurecido las leyes para castigarlas.


 

 

A raíz del desafortunado incidente en el que una niña de apenas 3 años perdió la vida ante el ataque aparente de 3 perros de esta raza en la Ciudad de México, se ha desatado nuevamente esta “discusión” entre quienes creen que estos perros pueden ser tan normales y cariñosos como cualquier otro, y aquellos que quisieran encerrarlos, atraparlos a todos, o hasta prohibirlos por ley.

Hay que decir que los primeros, aquellos quienes creen que un Pitbull puede ser tan cariñoso como cualquier otra raza, no están equivocados. De hecho, los Pitbull pueden ser los perros más cariñosos del mundo. Su fortaleza y agilidad los hace ser tan seguros del mundo y su entorno, que toma mucho más tiempo desesperar o hacer enojar a uno de estos perros, más que a otra raza cuya condición y fragilidad los haga más vulnerables.

El Pitbull ha demostrado ser, junto con Bóxer o Labrador, una de las razas más tolerantes con los seres humanos, y especialmente para los niños pequeños.

Son animales de gran inteligencia (de ahí la practicidad de entrenar a esta raza) y son capaces de entender casi de manera natural cuando una persona u animal está por debajo de él en la escala de amenazas. Un pellizco accidental es muy difícil que les dé dolor, y su musculatura los hace menos propensos a ser lastimados por pisotones, jalones de orejas o golpes.

Entonces, ¿por qué ocasionalmente se escuchan casos como este, en el que personas pierden la vida al tener un encuentro violento con un perro del tipo pitbull? Porque claro, como cualquier otro animal, y cualquier otra raza de perro, puede aprender de los seres humanos cosas como tener miedo y ser agresivo.

En México, aunque están prohibidas las peleas de perros, y recientemente se han endurecido las leyes para castigarlas, siguen ocurriendo este tipo de eventos, a escondidas de las autoridades o al auspicio y protección del crimen organizado.

De ahí es de donde surgen más incidentes como el vivido recientemente, de criaderos clandestinos y de casas en donde se resguardaban perros entrenados para pelear, con un grado de miedo, agresión e intolerancia tan alto, que se pueden considerar enfermos, o enfermados de ira, a fuerza de golpes, incitaciones, escaramuzas y otras prácticas violentas y sangrientas.

 

 

 

Por: Redacción QuiéneSon.