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Nuevas formas de barbarie

Una crisis política es parte de una crisis moral, dice el filósofo holandés Rob Riemen, en su magistral conferencia por América Latina.


 

 

Para un pensador de nuestros tiempos, los filósofos pueden ser incómodos para un sistema donde la principal forma es borrar al hombre culto y pensante.

Menciona cómo el héroe en busca de sentido se ha exterminado y que eso es el gran crimen del siglo. Señala los peligros de un mundo sin orden humanista, ni grandes ideas, gobernado por la estupidez organizada.

En su travesía por México, nos dice que es para convencer de que la filosofía y la cultura son las únicas vías posibles para comprender el mundo, encontrar el verdadero sentido de la vida y preservar la civilización.

Pero para eso “hay que rescatarlas del exilio”, “…a estas alturas de la historia, la civilización occidental parece caer en nuevas formas de barbarie… En general hemos renunciado en los valores morales una sociedad Kitsch; no pienses, no te esfuerces, busca lo rápido y fácil.

Lo cool y lo fácil como en la política que hoy en día es un slogan, palabras vacías que lo usan como un maquillaje; lo quitas y no queda nada. Insiste en que las elites gobernantes no pueden solucionar el problema “porque ellas son el problema”.

Para Riemen, el cambio vendrá de la gente, de la sociedad, y “como todavía no vivimos en China o Rusia, los intelectuales aún pueden escribir, publicar y exponer la situación; movilizar conciencias como los ecologistas que lo hicieron en la década de 1970, comenta.

Ahora el papel es luchar contra la pobreza espiritual, por la conservación de las ideas y los valores importantes. Tener esa responsabilidad de preservar a los clásicos, el significado de las palabras, la nobleza de nuestro espíritu.

Termina diciendo no saber “…cómo es que hemos dejado todo en manos de una clase gobernante completamente corrupta que promueve la estupidez organizada…”, y de lo que es más inquietante: es la aceptación, el enorme conformismo.

 

 

Por: Luz del Alba Belasko.