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Duele la muerte de Josué

A pesar de la enorme inversión en seguridad, seguimos vulnerables.


 

Crecen el dolor y la indignación por la muerte de Josué Carlos González, estudiante de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), quien fuera víctima secuestro el mes pasado.

Josué, egresado de Ciencias Políticas, fue encontrado sin vida el pasado viernes, luego de que su familia negociara un rescate de 8 millones de pesos con los plagiarios.

El hecho fue un duro golpe para la comunidad universitaria, la cual mediante redes sociales exhortó a las autoridades a hacer justicia por este hecho lamentable.

Pero, ¿las autoridades están escuchando? La inseguridad es uno de los problemas que más aquejan al Estado de México, pues es la que más lastima a sus habitantes.

Al parecer no es suficiente el enorme presupuesto que se destina a este rubro en la entidad. Tan sólo para este año fueron destinados a la Procuraduría General de Justicia 3 mil 328 millones 956 mil 250 pesos del presupuesto estatal, el mayor en toda la república, pero es un gasto que no se ha visto reflejado.

Pese a que en la entidad fue inaugurada en 2015 la Unidad Especializada en Combate al Secuestro (UECS), la incidencia de este delito se ha mantenido constante. Así también los robos, extorsiones, homicidios, etc. que los modernos y avanzados C4 y C5 con sus miles de cámaras no han podido menguar.

De acuerdo con información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, de 2011 a 2017 en el Estado de México se contabilizaron 1027 secuestros –56 sólo de enero a abril de este año–. Sin embargo esto sólo representa los delitos registrados en averiguaciones previas y carpetas de investigación iniciadas, aún faltan los que por miedo las familias no han denunciado.

Aunque la muerte de Josué forme ahora parte de las estadísticas, no debemos permitir que las autoridades sigan dejando impunes este tipo de crímenes o peor aún, que le den cualquier canalla resolución para “cerrar el caso”.

Hagamos que regrese la memoria, la exigencia; que nuestra desaprobación se llegue a sentir en las instancias públicas. Impidamos que este caso sea “uno más”. Están muriendo personas, ¿por qué se quedan de brazos cruzados?

 

Por: Vladimir Ríos.