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Organizaciones civiles hacen trabajo del gobierno

Continuamente luchan contra la falta de recursos.


 

 

Ante los diferentes problemas a los que nos enfrentamos los ciudadanos día a día destacan la inseguridad, la violación a los derechos humanos y la preocupación por conservar el medio ambiente. Por fortuna, las organizaciones civiles han comenzado a tomar fuerza entre la población.

De acuerdo con Miguel Ángel Rivero Carbajal, director de concertación y atención a organizaciones sociales del gobierno del Estado de México, en la entidad existe un patrón de 2 mil 700 organizaciones registradas, de las cuales solamente mil 600 son activas, a las que el gobierno brinda apoyo continuo en capacitación, mesas de diálogo y vinculación con dependencias federales, estatales y municipales.

Estas asociaciones civiles son consideradas redes de activistas con entidad privada, sin fines de lucro, que buscan resolver cierta problemática. No tienen ni tintes políticos, ni fines de lucro o religiosos, y trabajan en diferentes objetivos, como asistenciales, ecológicas, desarrollo social, de ayuda a personas con discapacidad, y sobre todo ya cuentan con un plan de trabajo bien estructurado.

En la actualidad esta tendencia social ha crecido de manera rápida, siendo la entidad el segundo lugar en registro de asociaciones, por detrás de la Ciudad de México. Sin embargo, en participación de las mismas, ocupa el número 26, demostrando que se participa poco.

De acuerdo con Romero Carbajal, en el estado existe un registro por zonas, como lo son: el Valle de Toluca, la Zona Nororiente, la zona Oriente 1 y Oriente 2, teniendo mayor número de actividades la zona Nororiente, que contempla municipios como Naucalpan, Tlalnepantla, Cuautitlán Izcalli y Huixquilucan.

Por lo que hizo un llamado a estas corporaciones para que participen de manera más activa a través de las convocatorias de los gobiernos, haciendo unión con empresarios, universidades y servidores públicos, de modo que puedan incubar alianzas estratégicas.

Rivero Carbajal destacó que el principal problema de estas sociedades organizadas es la falta de recursos económicos para mantenerse activas, a pesar de que todos tienen la intención de ayudar, mejorar las condiciones y cambiar la vida.

“Muchas no tienen en dónde constituirse, no tienen donadores y muchos de ellos tiene otros empleos; una vez que terminan de la oficina o sus labores, ya es cuando le entran a la asociación; saben que no hay un sueldo y es donde la sufren”.

Finalmente resaltó que para evitar esta inactividad el gobierno monitorea a las organizaciones constantemente a través de llamadas telefónicas y participación en ciertas actividades,  contando incluso con una base de datos, en donde se ha verificado que los jóvenes se han convertido en principal actor social, siendo su principal objetivo cambiar el mundo, ofreciendo labores a favor de los mismos jóvenes.

 

 

Por: Daniela Zetina.