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Impacto territorial de tren interurbano Toluca-Ciudad de México

Abasto de servicios “tenderá hacia la escasez” para Edomex.


Por: Iván Pável Vera Román

 

A partir de la aceleración del proceso de urbanización en México, comienzan a gestarse grandes proyectos de infraestructura que constituyen la mejor manera de hacer visibles tanto a las administraciones salientes como a las entrantes. La obra pública se emplea como tarjeta de presentación de partidos políticos y como plataforma para la justificación de gastos millonarios ejercidos con opacidad.

Igualmente, existen criterios tanto gubernamentales como sociales, que racionalizan el progreso en función del crecimiento de la infraestructura urbana. Se considera un trance evolutivo pasar del ámbito rural, al urbano.

Es cierto que se avizoran importantes ventajas tras concretar la obra del tren interurbano Toluca-Ciudad de México: Fortalecimiento de las redes viales, urbanización, accesibilidad, plusvalía territorial, reducción de tiempos y costos de traslado, crecimiento de las oportunidades socioeconómicas, eficacia y eficientación en los procesos de intercambio comercial, especialización productiva regional, división territorial de trabajo y mejoras en los flujos comunicacionales, por citar algunos escenarios posibles.

Sin embargo, a la luz de la objetividad y en el cruce multidisciplinar parecieran ser mayores los riesgos de una obra como esta. Si bien los gobiernos federal y estatal pretenden imponer su propia visión de progreso tras la magnificación discursiva y mediática del proyecto, la realidad es que los impactos derivados de la falta de planeación y de la corrupción misma, serán visibles desde el primer momento.

Partiendo de la tendencia de crecimiento urbano horizontal, se ha impuesto la visión que justifica una medida de corte clientelar y fraguada en el compadrazgo, de tal suerte que el primer detractor se centra en los conflictos de interés presentes desde el primer momento. Igualmente, se registrará un crecimiento en la ola delincuencial derivada de la fácil movilidad que representa la obra. Cabe señalar que si bien este y la mayor parte de los fenómenos negativos son recíprocos entre ambas ciudades, se afectará en mayor medida a la capital mexiquense y al área suburbana por los notables niveles de impunidad que hacen más complejo al binomio inseguridad-corrupción. Diríase que Toluca y los municipios cercanos a esta red de transporte serán terreno fértil para el hampa.

En temas laborales, es claro que para quienes trabajan en las inmediaciones de la Ciudad de México, les representará un beneficio en términos monetarios y de tiempos. No obstante, es un riesgo latente la reducción del valor nominal del salario y los viáticos. En otras palabras, se reducen costos. A esta problemática se adhiere una caída significativa del empleo, en virtud del ensanchamiento del mercado laboral y la sobreoferta de mano de obra postulante.

Necesariamente, el tema laboral impacta en los criterios de movilidad social, desacelerando aún más la producción agrícola y fomentando la metropolización, fenómeno que redistribuye la población en distintas fases. Primero, existe una notable congestión del centro urbano (CDMX), la cual entorpecerá los sistemas de transporte e información, perdiéndose el ahorro generado desde la ciudad o municipio origen. Posteriormente, tal saturación distribuirá nuevamente a los individuos, originando un éxodo en sentido inverso. En otros términos, se corre el riesgo de que el Estado de México registre un crecimiento demográfico importante e incluso sostenido. Tal dinámica sobre-estimulará la demanda de recursos y tendrá implicaciones económicas con inclinación hacia la escasez, sobre todo en municipios aledaños y aquellos con baja producción.