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El quehacer periodístico y sus adversidades

La relación prensa y poder es un ejercicio dinámico con notoria dualidad.


 

 

Humberto Musacchio ejerce el periodismo hace más de 4 décadas, es un referente en la ética y en la intelectualidad que debe tener un comunicador, hoy está recorriendo el país, presentando su más reciente libro, Historia crítica del periodismo mexicano (Editorial Luna Media Comunicación, Colección Kiosko, Octubre 2016).

El libro analiza las condiciones en que se practica el periodismo frente al poder en México, de las primeras hojas volantes impresas por Juan Pablos, a la prensa actual de mayor presencia: “porque los que venimos del priísmo aplastante sabemos que, aunque no abiertamente, siempre hubo manera de decir las cosas; sin embargo ese ya no es problema hoy”, asegura el autor de la columna La República de las letras, que se publica en Excélsior

De manera amena y cordial, Humberto Musacchio fue desmenuzando el origen de grandes empresas periodísticas como El Universal y Excélsior, los intereses que defendieron de acuerdo con la coyuntura, pero siempre cercanos o de la mano del poder político.

El nacimiento, por ejemplo, de la Productora e Importadora de Papel, PIPSA, que fue para el sometimiento de los medios y también el aparato ideológico creado por Miguel Alemán y Manuel Ávila Camacho para apuntalar sus carreras políticas.

Lo que conocemos por chayote, estipendio que se entrega a periodistas para que actúen de una u otra manera, fue inventado por Domingo Ibarrondo, jefe de prensa de Maximiliano nos dice en su libro: “Si revisan las partidas del Imperio encontrarán cantidades considerables destinadas a periodistas. Incluso, Ibarrondo puso una oficina en Nueva York en la que pagaba a algunos periodistas extranjeros para que hicieran en México reportajes favorables al gobierno; o a otros para expresarse de manera positiva del emperador Maximiliano.”

Con un recuento del periodismo de hace 200 años sabremos cómo se maneja hoy en día los comunicadores mexicanos.

Por: Luz del Alba Belasko.