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¿Te sentarías aquí?

Un experimento que busca terminar con la violencia sexual.


En la Ciudad de México 9 de cada 10 mujeres han sido víctimas de violencia sexual en sus traslados cotidianos en el transporte público.

Ante esta alarmante cifra, recientemente han circulado dos videos en las redes sociales acompañados del hashtag #NoEsDeHombres, como parte de una campaña para concientizar sobre el acoso sexual hacia las mujeres en el transporte público.

En el primer video Experimento Pantallas, los traseros de los hombres son enfocados por una cámara que exhibe la imagen en los monitores del andén del metro.

En el según titulado Experimento Asiento se muestra el asiento “exclusivo para hombres” de un vagón de la Línea 7 del Metro El Rosario-Barranca del Muerto, el cual simulaba el torso de un hombre desnudo y un pene artificial, para ejemplificar los llamados “arrimones”.

“Es molesto viajar aquí, pero no se compara con la violencia sexual que sufren las mujeres en sus traslados cotidianos” se lee en la placa colocada en el piso.

En respuesta a estos experimentos, muchos reaccionaron de forma negativa. Ahora si nosotros los “hombres” nos sentimos muy ofendidos contra las “feminazis” porque “encima de que tienen dos vagones exclusivos, vienen a quitarnos un asiento más” (según leí en el comentario de un man).

Pero “reatsionen”, el asiento sigue siendo para hombres, bien lo dice el letrero. Lo único que falta es que dejen de pensar que sentarse en una asiento con un pene de mentiritas les va a quitar lo machito.

Hombres, usen el asiento… es para nosotros, nos les va a quitar su tan preciada virilidad. Lo único que va a pasar es que por fin sabrán que se siente estar en los zapatos del otro.

Además, ni que se fueran a sentar ahí todo el año. El asiento sólo es para decir “Ok me senté, se siente feo, es incómodo, es de mal gusto…..etc., y no se lo deseo a nadie (hombre o mujer)”.

Esto se trata de empatía, pongan a volar su imaginación, no para encuerar a la primera que pase, sino para pensar en cómo se sentirían ustedes si todo el mundo les viera el trasero todo el tiempo, o cómo se sentirían si alguien les acercara su miembro, nada más porque si… Tenemos tarea, paps.

Por: Nicolás Martínez.