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Moda que destruye el Planeta

El fast-fashion contra el mundo. Greenpeace contra el fast-fashion.


   

Por: Jandira Ale Limón.

El futuro no está nada claro en lo que moda se refiere, y Greenpeace no es más optimista. La organización lanzó una campaña coincidiendo con el Black Friday para concienciar a los consumidores del mañana acerca de la ropa que van a comprar hoy: “Time Out For Fast- Fashion”, que quiere aprovechar la voz de todos nosotros para cambiar la industria de la moda rápida, como ya vimos en anteriores campañas, como la del Detox my fashion.

Greenpeace afirma que el fast-fashion está cambiando nuestra forma de pensar en moda. Desde los años 80 las tendencias en este mundo han ido aumentado cada vez más y cambiando en menores períodos de tiempo. ¿Y qué provoca esto? Más desechos. De este modo quieren abrirnos los ojos y hacernos ver que somos nosotros quienes estamos impulsando esto y, por lo tanto, también quienes podemos pararlo. Para esto, proponen el “Buy Nothing Day”, un día libre de compras, para reflexionar y pensar en lo que realmente necesitamos y alejarnos de los caprichos, el hiperconsumismo y las compras impulsivas.

Según el estudio de Greenpeace en el que se basa toda esta campaña, el ciclo de vida de los bienes de consumo se acortó en un 50 % entre 1992 y 2002: se compran y desechan prendas a mayor velocidad y el planeta no puede absorberlas. Hay una saturación en el mercado con piezas de segunda mano que nadie quiere, y la transformación de éstas en fibras reutilizables no es posible por su alto costo. Así, cada prenda que nosotros compremos, y luego tiremos, acabará en un basurero, siendo quemada.

Y los problemas no terminan aquí. Las ventas mundiales de confección se han doblado entre el año 2000 y el 2015 y alcanzarán un valor de 2.1 trillones de dólares en 2025, según el estudio publicado por Greenpeace Alemania. Y cuanto más se vende, más se fabrica: mucho antes de que las prendas lleguen a los estantes de las tiendas, ya hay una gran cantidad de desechos que son perjudiciales para el planeta.

Greenpeace ha demostrado que la producción de moda utiliza mucha agua potable y contamina los ríos y mares con productos químicos tóxicos. También encontramos el elevado uso de energía y el trabajo con pesticidas que contaminan los terrenos de uso agrícola. Por si esto fuera poco, el uso de fibras sintéticas, encabezadas por el poliéster, tarda décadas en degradarse, emiten más del triple de CO2 que el algodón durante su fabricación y sus microfibras suponen un grave daño medioambiental en el mar.

El reciclaje es un mito. La ropa barata, impulsada por los gigantes del fast-fashion, es de mala calidad y con bajo valor de reventa. Así, la única solución es reducir nuestros niveles de consumo. El objetivo es dejar atrás las bombas consumistas como el Black Friday y su fiel seguidor, el Cyber Monday, (en nuestro país el “Buen fin”), y considerar otras alternativas.

Aquí puedes ver  la campaña de Greenpeace. ¡Súmate!

Con información de: Greenpeace.